¿Por qué un Obispo Auxiliar?

06
Dic

Ante las necesidades pastorales de la Diócesis, es derecho del Obispo Diocesano solicitar uno o varios Obispos Auxiliares. El Obispo Auxiliar no tiene derecho de sucesión (Cfr. CIC c 403 § 1). Éste toma posesión de su oficio cuando presenta las letras apostólicas de su nombramiento al Obispo Diocesano, en presencia del Canciller de la curia, que levanta el acta (Cfr. CIC c 403 § 1).

El Obispo Auxiliar asiste al Obispo Diocesano en todo el gobierno de la Diócesis, y hace sus veces cuando se encuentra ausente o impedido (Cfr. CIC c 405 § 2). Debe ser nombrado Vicario general, o al menos Vicario episcopal, y depende exclusivamente de la autoridad del Obispo Diocesano (Cfr. CIC c 406 § 2; Apostolorum Succesores, n. 70, d). Como Vicario general es nombrado Moderador de la curia (Cfr. CIC c 473 § 3). El Obispo Diocesano y su Auxiliar han de consultarse mutuamente siempre en los asuntos de mayor importancia (Cfr. CIC c 407 § 1-2).

El Obispo Auxiliar ejerce sus funciones en unión de acción e intención con el Obispo Diocesano (Cfr. CIC c 407 § 3; Apostolorum Succesores, n. 70). Al quedar vacante la sede, el Obispo Auxiliar conserva los poderes y facultades que tenía como Vicario general o episcopal, hasta que el nuevo Obispo tome posesión de la Diócesis. Si no fuera elegido Administrador diocesano, ejerce el poder y facultad de Vicario general o episcopal bajo la autoridad del Administrador diocesano (Cfr. CIC c 409 § 2). Le obliga la residencia (Cfr. CIC c 410 § 2).