Audiencia general: “Dejarnos encontrar por Él y alimentarnos del pan de vida”

13
Dic

“Muchos se preguntan cuál es el motivo de celebrar la Eucaristía los domingos”: El Papa Francisco ha reflexionado sobre la necesidad de ir a misa los domingos en la catequesis que ha ofrecido esta mañana, 13 de diciembre de 2017, en la Audiencia general celebrada en el Aula Pablo VI.

“Se podría responder que desde el inicio los discípulos han celebrado este día porque en él resucitó el Señor y recibimos el don del Espíritu Santo”. Como ellos –ha aclarado el Santo Padre– también nosotros vamos a Misa el domingo “para encontrar al Señor resucitado, o mejor dicho para dejarnos encontrar por Él, escuchar su Palabra y alimentarnos del pan de vida, en comunión con toda la Iglesia”.

El Pontífice argentino ha anunciado que la celebración de la Eucaristía dominical “da sentido a toda la semana” y nos recuerda también, con el descanso de nuestras ocupaciones, que “no somos esclavos sino hijos de un Padre que nos invita constantemente a poner la esperanza en Él”.

El Papa ha señalado que por desgracia, para muchos la Misa del domingo ha perdido sentido, “piensan que basta ser buenos y amar” y ha aclarado que “Esto es necesario, pero no es posible sin la ayuda del Señor, sin obtener de Él la fuerza para conseguirlo”: En la Eucaristía recibimos del Señor lo que más necesitamos, Él mismo se nos da como alimento y nos anima a seguir caminando.

Asimismo, Francisco ha indicado que la Misa es también prefiguración del banquete eterno al que somos llamados; “el domingo sin ocaso donde no habrá llanto, ni luto, sino el gozo y la alegría de estar siempre juntos con Jesús”.

Finalmente, el Santo Padre Francisco ha saludado a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica y les ha exhortado a pedir al Señor “por todas aquellas comunidades que no pueden celebrar la Misa cada domingo por falta de sacerdotes, o por otras circunstancias, para que el Señor resucitado se haga presente en ellas, por medio de la oración y la escucha de la Palabra, manteniendo siempre vivo el deseo de la Eucaristía”.

Fuente: ZENIT