Santa Marta: Francisco llama a la conversión del pensamiento y de las obras

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(ZENIT – 5 marzo 2018).- La religión y la fe no son “un espectáculo” –ha advertido el Papa Francisco–. “La Iglesia nos invita a reflexionar sobre la conversión del pensamiento, sobre su estilo y sobre la conversión de las obras y de los sentimientos”.

La homilía del Santo Padre en la Misa matutina, celebrada hoy en la capilla de Santa Marta, ha tratado en torno a la Primera Lectura dedicada a Naamán el Sirio y sobre el Evangelio de San Lucas en el que Jesús explica que ningún profeta es aceptado en su propia patria.

Conversión de las obras

En tiempo de Cuaresma –ha indicado el Papa–, “la Iglesia nos dice que debemos convertir nuestras obras, y nos habla del ayuno, de la limosna, de la penitencia: es una conversión de las obras. Hacer obras nuevas, obras con estilo cristiano, ese estilo que proviene de las Bienaventuranzas, en Mateo 25: hacer esto”.

El Pontífice ha lanzado una reflexión a los fieles: “¿Yo pienso con un estilo cristiano o con un estilo pagano?”. La Iglesia llama a una conversión de las obras; conversión de los sentimientos; “y hoy nos habla de la ‘conversión del pensamiento’: no de lo que pensamos, sino de cómo pensamos, del estilo de pensamiento”, ha dicho el Papa invitando a pensar en la Parábola del Buen Samaritano: “convertirse a la compasión”.

“La fe no es un espectáculo: es la Palabra de Dios y el Espíritu Santo que obra en los corazones”, ha señalado el Obispo de Roma esta mañana.

Pedir la “gracia de la conversión”

A propósito del episodio de Naamán el Sirio, enfermo de lepra, el Papa recordó que “va a ver a Eliseo para ser curado”, quien le aconseja que se bañe siete veces en el Jordán. Pero él piensa, en cambio, que los ríos de Damasco son mejores que las aguas de Israel. “Se enoja, se irrita y quiere volver sin hacerlo” — ha recordado Francisco– porque  “este hombre esperaba el espectáculo”. Pero el estilo de Dios –añadió el Pontífice– es otro: “Cura de otro modo”.

El Papa ha advertido de que se puede rezar “todo el Credo, también todos los dogmas de la Iglesia”, pero si no se hace “con el espíritu cristiano”, no sirve “para nada”.

Así, el Santo Padre ha animado a preguntarnos “¿Con qué espíritu pienso yo?”, y “ver si yo pienso verdaderamente con el espíritu de Dios”, ha dicho. Francisco ha exhortado a pedir la gracia de discernir cuándo pienso con el espíritu del mundo y cuándo pienso con el espíritu de Dios, y pedir la gracia de la conversión del pensamiento.