Historia

Orígenes

El territorio de la actual Diócesis de Toluca fue habitado originalmente por etnias mazahuas, otomíes, matlazincas, mexicas y algunos tlahuicas; esto, en el periodo inmediatamente anterior a la Conquista de México. De esos asentamientos humanos aún se conservan costumbres, tradiciones, lenguas y restos arqueológicos que muestran el nivel cultural alcanzado; su entorno geográfico y social, así como elementos religiosos y espirituales que dan testimonio de su modo de pensar y de vivir.

El territorio diocesano formó parte de la Arquidiócesis de México. Algunos templos actuales conservan vestigios de la evangelización fundamental del siglo XVI.

La evangelización

En la época de la Colonia fueron pocos los clérigos diocesanos; lo más significativo de la evangelización correspondió a los religiosos, sobre todo a los franciscanos, y en menor grado a los agustinos.

Centros religiosos importantes como los conventos de la Asunción, de Toluca; San Juan Bautista, en Metepec; San Miguel, en Zinacantepec; San Pedro y San Pablo, en Calimaya; Nuestra Señora de los Angeles, en Tecaxic, así como los de Malinalco y Ocuilan, nos muestran la entrega de los misioneros a la noble tarea de evangelizar.

Figura egregia y notable fue el evangelizador de los matlazincas del Valle de Toluca, Fray Andrés de Castro (+1577), cuya labor aún persiste, junto a la de otros misioneros menos conocidos.

Algunas parroquias fueron, desde su origen, del clero secular; entre ellas están Tenango del Valle y Zacualpan.

La Colonia, la Independencia, la Reforma

Durante el periodo colonial, el Valle de Toluca no fue ajeno a los acontecimientos del país. Toluca pasa de ser pueblo a villa y posteriormente a ciudad, bajo el título de “Toluca de San José”. Las parroquias seculares y las administradas por religiosos siguieron distribuyéndose.

La guerra de Independencia con su lucha entre Realistas e Insurgentes, la presencia de don Miguel Hidalgo y Costilla, quien hizo sentir el movimiento en Toluca y en el Monte de las Cruces, y diversas circunstancias, propiciaron que la influencia de la religión viniera a menos.

Tanto el movimiento independentista como la Reforma (esta última hacia la mitad del siglo XIX), dejaron su huella: se perdieron muchos bienes eclesiásticos y se deterioró el entorno material religioso del centro de Toluca. La lucha entre Conservadores y Liberales se hace presente y una situación anticlerical notable se vive en todo México; en Toluca se siente intensamente.

La erección de la Diócesis de Toluca

Durante el periodo de la Colonia fueron sólo diez las diócesis que se erigieron en territorio mexicano. El Papa Pío X (1846-1878) erige varias diócesis en la República hacia el año 1863. Se habla de la posibilidad de otra en esta región, durante la visita del Arzobispo Garza y Ballesteros, según algunos, o del Arzobispo Labastida y Dávalos, según otros.

El párroco Fray Buenaventura Merlín inició el 12 de mayo de 1867, en el predio del templo de San Francisco de Asís la construcción de lo que luego sería la catedral. Los tiempos eran difíciles, tanto en lo material, como en lo social y en lo político.

Pero el tiempo había llegado: el 4 de junio de 1950, durante el pontificado de Pío XII, la Santa Sede expresa su decisión de erigir la actual Diócesis de Toluca, cuya bula “Si tam amplo“; y es constituida como tal el 29 de septiembre del mismo año, en la festividad de San Miguel Arcángel, fue puesta bajo el patrocinio del Señor San José. El 17 de febrero de 1951 fue preconizado obispo, quien era el párroco de la Iglesia de San José de Toluca, el Pbro. Arturo Vélez Martínez, quien fue consagrado el día 11 de abril del mismo año.