Aprender el significado del dolor

27
Feb

Esther Cejudo

Hay un pensamiento muy hermoso que se dice en una película y que estoy segura la reconocerás “La vida a veces duele, a veces cansa, a veces hiere. Esta no es perfecta, no es coherente, no es fácil, no es eterna; pero a pesar de todo LA VIDA ES BELLA” y ciertamente es así.

Hablar del dolor es algo que casi esquivamos instintivamente porque no nos gusta, cuando estamos ante la pérdida de un ser querido o ante una enfermedad sentimos que la tristeza nos invade y no sólo a nosotros, sino a nuestros parientes y amigos. Todos buscamos ser siempre alegres, felices y hasta en los cumpleaños siempre deseamos larga vida, feliz y sin problemas, pero el dolor es una realidad que nos acompaña a lo largo de nuestra vida, es el que nos hace crecer si aprendemos de él y nos ayuda a ser más comprensivos y compasivos con los que nos rodean cuando lo aceptamos en paz.

El dolor tiene sentido única y auténticamente en Jesucristo, ese dolor que nos lastima y llega a lacerar nuestra alma, a llevarnos a la desesperación y a las lágrimas; cuando nos sentimos solos y con una carga pesada y dolorosa es en este momento cuando reclamamos y clamamos a Dios del ¿por qué? o ¿por qué a mí?, como si los otros pudieran vivirlo, pero nosotros no. Es aquí donde hay que hacer un alto, postrarnos ante el Señor y pedir humildemente su ayuda Divina, sólo él que entregó su vida por nosotros nos entiende y nos sana esa llaga de dolor, sólo Jesucristo, que sabemos nos ama y nos ama hasta la muerte, puede sanarnos, sólo entonces la vida y el dolor toman otro sentido.

El dolor a veces es resultado de una mala decisión y se vive como consecuencia de nuestros actos; pero otras ocasiones, es resultado de la imprudencia de alguien más, o de algo que ocurrió que no depende de nosotros, y es cuando tenemos que buscar una respuesta en Dios, que nos lleva a encontrar esa íntima unión con Cristo desde la cruz, esa que sólo puede ser llevada con Cristo y que únicamente así su carga no es pesada.

Amigos aprendamos de nuestros dolores y de nuestro Señor Jesucristo quien es el Camino la Verdad y la Vida, solo él nos muestra el Camino para aprender del dolor. Jesús nos muestra el esplendor de la Verdad de nuestro dolor y es capaz de mostrarnos la belleza de la Vida aun en medio de ese dolor, para amar y ser felices. Nos enseña que el dolor vivido con paz nos llevará siempre a la unión con  Dios.