Día de la madre

10
May

Esther Cejudo

 

Origen

La celebración del día de las madres es celebrado en casi todo el mundo, su historia data desde los griegos, y la festividad se realiza en diferentes fechas del año de acuerdo con cada país, así por ejemplo en Irlanda e Inglaterra (Mothering Sunday) se celebra el cuarto domingo de Cuaresma; en Rumania el 8 de marzo junto con el Día Internacional de la Mujer, ya que toda mujer tiene el don de la maternidad (sea o no madre físicamente), en Paraguay lo festejan el 15 de mayo por ser el día de la Independencia y consideran a su país como Madre patria. La realidad es que el día de la madre es festejado a lo largo del año en diferentes países del mundo y en casi cincuenta  países se celebra en mayo.

En México, el 10 de mayo es una de las celebraciones más festejadas; inició su celebración, de manera oficial, en 1922, propuesto por el entonces secretario de Educación Pública José Vasconcelos y del periodista Rafael Alducín, iniciativa apoyada por la Iglesia católica y otras instituciones.

 

La madre y la familia

La madre y la familia van siempre de la mano, recordemos el origen de la palabra matrimonio del latín matrimonium, derivado de mater, matris ‘madre’. Es la mujer quien es bendecida con el don de la procreación desde su vientre, es un don maravilloso que vivido en plenitud lleva a la realización del amor incondicional y pleno. Todos queremos a nuestra mamá porque de su vientre nacimos, es quien nos arropó, cuidó, amamantó, y guio con cariño en nuestros primeros pasos en esta vida. Y es la mujer, como dice el papa Francisco, la que crea la armonía en este mundo, para que la casa se convierta en un hogar donde se aprende a convivir, a perdonar y a amar.

 

Madre modelo

Actualmente, la maternidad ha sido desvalorada por intereses mezquinos que ven a la maternidad, no como un don, sino como una carga que limitará a la mujer en su desarrollo personal, sembrando en la mente de la mujer miedo a tener hijos.

Pero la misericordia del Señor siempre es mayor a cualquier mal que aqueje nuestro mundo y nos envía a la Virgen María como la Madre por excelencia, la que dio su SÍ de entrega por amor y nos muestra el camino para conducir a los hijos, como en las bodas de Caná: “Hagan lo que él les diga”.

La madre es la mujer que entrega su vida con amor al plan de Dios, y es en esta plenitud de entrega como logra ser guía, consejera, educadora, trabajadora, para conducir y forjar a sus hijos por el camino del bien. Oremos por nuestras mujeres mexicanas para que Dios las fortalezca en su SÍ a la vida y a la familia, como madres de nuevas vidas, de nuevos cristianos, de nuevas esperanzas y nuevas generaciones.