El Papa pide a los jóvenes que frenen al “sacerdote en riesgo” de cometer “atrocidades”

03
Abr

En un documento positivo y esperanzado, fruto de los debates del Sínodo de los Jóvenes del pasado mes de octubre, el Papa Francisco les pide que “cuando vean un sacerdote en riesgo” que “busca compensaciones afectivas, atrévanse a recordarle su compromiso con Dios y con su pueblo”. De ese modo, “ustedes prestarán una invalorable ayuda en algo fundamental: la prevención que permita evitar que se repitan estas atrocidades”.

La exhortación apostólica postsinodal Cristo vive, escrita en español y firmada por el Papa el pasado 25 de marzo en el santuario de Loreto, ha sido publicada este martes 2 de abril, decimocuarto aniversario del fallecimiento de san Juan Pablo II, creador de las Jornadas Mundiales de la Juventud.

Consciente de que el abuso de menores por parte de sacerdotes y su encubrimiento sistemático por obispos es el principal motivo de alejamiento de muchos católicos, el Papa formula el deseo de que “esta nube negra se convierte en un desafío para los jóvenes que aman a Jesucristo y a su Iglesia, porque pueden aportar mucho en esta herida si ponen en juego su capacidad de renovar, de reclamar, de exigir coherencia y testimonio, de volver a soñar y de reinventar”.

Citando el documento final del Sínodo de octubre, Francisco reitera que “junto con los Padres sinodales, quiero expresar con cariño y reconocimiento mi ‘gratitud hacia quienes han tenido la valentía de denunciar el mal sufrido: ayudan a la Iglesia a tomar conciencia de lo sucedido y de la necesidad de reaccionar con decisión’”.

Al mismo tiempo elogia el trabajo de los sacerdotes buenos, que son la inmensa mayoría, citando otro pasaje del documento final: “también muchos de los jóvenes presentes en el Sínodo han manifestado gratitud por aquellos que los acompañaron, y han resaltado la gran necesidad de figuras de referencia”.

Aunque está dirigida a los jóvenes, la exhortación apostólica es un documento para hacer reflexionar a los adultos pues plantea problemas de envergadura en nuestras sociedades, invitando una y otra vez a dar respuestas constructivas, en un tono general muy esperanzador.

El Papa invita a los jóvenes a vivir su fe con alegría, a compartirla y a disfrutarla juntos cada vez que tengan la ocasión. Pero sin “encerrarse en pequeños grupos” homogéneos que se convierten “en una mera prolongación de su yo”.