Hora Santa por la Santificación de los Sacerdotes

19
Jun

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En la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, el próximo 28 de junio de 2019,  la Iglesia también celebra la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes, convocada por el Santo Padre a través de la Congregación para el Clero.

“Pidamos también sacerdotes santos, formados ‘según el Sagrado Corazón de Cristo’”, decía San Juan Pablo II, quien estableció que esta jornada de oración se realice en el día del Corazón de Jesús.

El Sr. Obispo, Francisco Javier Chavolla Ramos, convoca a todos los sacerdotes y fieles laicos, para que en cada parroquia, rectoría, capilla, en el Seminario y en las distintas casas e institutos religiosos se lleve a cabo la exposición del santísimo, “una hora santa”, para pedir por la santificación de los sacerdotes.

La Comisión de Pastoral Litúrgica de la Diócesis de Toluca, les ofrece el siguiente subsidio que puede ser utilizado para este fin.

1.- Canto

2.- Se expone el Santísimo Sacramento

3.-  Se expresa la intención:

Ofrecimiento al Sagrado corazón de Jesús, por la santificación de todos los sacerdotes

4.- Preces por los sacerdotes:

A nuestro Santísimo Padre el Papa,
Dale Señor tu corazón de Buen Pastor.

A los sucesores de los Apóstoles,
Dales Señor, solicitud paternal por sus
sacerdotes.

A los Obispos puestos por el Espíritu Santo,
Compromételos con sus ovejas, Señor.

A los párrocos,
Enséñales a servir y a no desear ser
servidos, Señor.

A los confesores y directores espirituales,
Hazlos Señor, instrumentos dóciles de
tu Espíritu.

A los que anuncian tu palabra,
Que comuniquen espíritu y vida, Señor.

A los asistentes de apostolado seglar,
Que lo impulsen con su testimonio,
Señor.

A los que trabajan por la juventud,
Que la comprometan contigo, Señor.

A los que trabajan entre los pobres,
Haz que te vean y te sirvan en ellos,
Señor.

A los que atienden a los enfermos,
Que les enseñen el valor del
sufrimiento, Señor.

A los sacerdotes pobres,
Socórrelos, Señor.

A los sacerdotes enfermos,
Sánalos, Señor.

A los sacerdotes ancianos,
Dales alegre esperanza, Señor.

A los tristes y afligidos,
Consuélalos, Señor.

A los sacerdotes turbados,
Dales tu paz, Señor.

A los que están en crisis,
Muéstrales tu camino, Señor.

A los calumniados y perseguidos,
Defiende su causa, Señor.

A los sacerdotes tibios,
Inflámalos, Señor.

A los desalentados,
Reanímalos, Señor.

A los que aspiran al sacerdocio,
Dales la perseverancia, Señor.

A todos los sacerdotes,
Dales fidelidad a Ti y a tu Iglesia,
Señor.

A todos los sacerdotes,
Dales obediencia y amor al Papa,
Señor.

A todos los sacerdotes,
Que vivan en comunión con su Obispo,
Señor.

Que todos los sacerdotes,
Sean uno como Tú y el Padre, Señor.

Que todos los sacerdotes,
Promuevan la justicia con que Tú eres
justo.

Que todos los sacerdotes,
Colaboren en la unidad del presbiterio,
Señor.

Que todos los sacerdotes, llenos de Ti,
Vivan con alegría en el celibato, Señor.

A todos los sacerdotes,
Dales la plenitud de tu Espíritu y
transfórmalos en Ti, Señor.

A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

Sagrado Corazón de Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote, que le entregaste a los apóstoles el don del sacerdocio y el sacrificio redentor de la Eucaristía; mira a esta comunidad que necesita de tu redención y del ministerio sacerdotal para que tu Palabra siga resonando en nuestras vidas; para que tu consuelo, tu perdón y tu fortaleza siga haciendo de nosotros hombres nuevos; para que tu Cuerpo y tu Sangre, ofrecidas en la Eucaristía nos haga vivir y crecer en Comunión fraterna; para que tu Caridad infinita se haga presente en medio de tu pueblo a través del ministerio de los sacerdotes. “Danos Pastores, según tu corazón”.

 

(Se hace unos minutos de silencio ante el Santísimo expuesto)

 

5.- Lectura: Evangelio según San Marcos (6, 34-44):

«Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como  ovejas sin pastor, y  estuvo enseñándoles largo rato. Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer.” Él respondió: “Denles de comer ustedes mismos.” Ellos le dijeron: “Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos.”  Jesús preguntó: “¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver.” Después de averiguarlo dijeron: “Cinco panes  y dos pescados.” Él les ordenó que hicieran sentar a todos en grupo, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta. Entonces Él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente. Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres.» Palabra del Señor.

 

6.- Sugerencia para la reflexión:

El Señor nos invita a abrir nuestros ojos, a ver que hoy también hay una gran muchedumbre que está como ovejas sin pastor. Una muchedumbre que camina sin rumbo, sin sentido, sin un pastor que los guíe por el camino que los llevará a la verdadera felicidad; una muchedumbre que busca la felicidad en cosas que no llenan los deseos de su corazón. El Señor nos invita a acercarnos a la muchedumbre y a darnos cuenta de sus necesidades. La muchedumbre tiene hambre, hambre de algo que llene sus corazones, hambre de Dios. Y el Señor nos dice constantemente: “Denles ustedes de comer”. Jesús siempre nos pregunta qué tenemos para dar, para saciar el hambre de la gente. Jesús no nos pide que demos más de lo que tenemos para dar. Pero Él quiere que eso que tenemos para dar, los dones que Él mismo nos dio, lo pongamos al servicio de esa hambre. Frente a la muchedumbre hambrienta puede parecernos que no nos alcanza con lo poco que tenemos para dar, que si contamos sólo con nuestros “cinco panes y dos peces” vamos a despedir a la muchedumbre sin haberlos saciado. Pero Jesús nos invita a ponernos en sus manos. Es en Jesús y desde Jesús que podremos dar de comer y saciar a tanta gente Señor, envía  tu Espíritu al corazón de los sacerdotes, para que, como Tu, que te das en la Eucaristía para saciar el hambre de todos los hombres, sepan darse, sepan, con sus vidas, ser Pan para los hombres.

 

(Oramos en silencio por unos minutos)

7.- Canto: pescador de hombres

Tú has venido a la orilla, no has buscado ni a sabios ni a ricos. Tan sólo quieres que yo te siga.   Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre. En la arena he dejado mi barca: junto a Ti buscaré otro mar.   Tú sabes bien lo que tengo, en mi barca no hay oro ni espada, tan sólo redes y mi trabajo.   Tú necesitas mis manos, mi cansancio que a otros descanse, amor que quiera seguir amando.   Tú, pescador de otros lagos, ansia eterna de hombres que esperan. Amigo bueno que así me llamas.

 

8.- Oración de fieles

Guía: Señor Jesús, que mostrando a tus discípulos los campos llenos de mieses, les mandaste orar pidiendo al dueño de la mies que envíe obreros a su heredad; escucha benigno nuestras súplicas y concédenos santos sacerdotes. Nos unimos diciendo:

R./ Danos muchos y santos sacerdotes.

  1. Por la Iglesia de Dios, para que ore siempre como Cristo nos enseñó, rogando por trabajadores para su mies. Oremos.
  2. Por los sacerdotes, para que encuentren siempre tiempo dedicado a la oración, Oremos.
  3. Por los cristianos del mundo, para que, con la oración, den seguridad y fortaleza a los sacerdotes que atraviesan por horas de dificultad. Oremos.
  4. Para que sean muchos los que respondan a la llamada a la vida de consagración. Oremos.
  5. Para que los sacerdotes y consagrados anuncien con entusiasmo el Evangelio de Jesús en el mundo. Oremos.
  6. Para que siempre haya corazones jóvenes que estén dispuestos a seguir la llamada de Dios y dedicar su vida, como Jesús, los profetas y los apóstoles, al servicio de sus hermanos los hombres, siendo testigos de esperanza. Oremos.
  7. Para que todos nosotros, comunidad cristiana, tomemos conciencia de que la vocación es fruto de la gracia y oremos insistentemente al Señor pidiendo la abundancia de vocaciones que la Iglesia necesita, recordando hoy, especialmente, las vocaciones a la vida sacerdotal. Oremos.
  8. Por nuestras comunidades parroquiales, grupos cristianos y centros educativos, para que entre sus miembros se planteen la vocación sacerdotal como una necesidad de la Iglesia y como un signo de madurez en la fe, que les lleve a poner su vida al servicio del Evangelio. Oremos.
  9. Por los que se forman en nuestros seminarios, para que abran su corazón, sin reservas, a la llamada de Jesús. Oremos.
  10. Por las familias cristianas, para que sean hogar donde puedan nacer futuras vocaciones para el servicio de la Iglesia. Oremos.

 

Guía: Señor Jesucristo, concédenos lo que te pedimos: muchas vocaciones y santos sacerdotes; alienta la generosidad de los jóvenes, aviva la conciencia y la responsabilidad de todos, haciéndonos comprender que la Iglesia vive por tus ministros y que no podemos hacer obra mejor que ayudarla a tenerlos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

9.-  Canto: Alabado sea el Santísimo.

 

Recemos ahora, esta oración del Santo Cura de Ars, patrono de los sacerdotes párrocos, pidiendo por todos los sacerdotes del mundo para que, a ejemplo de este santo, entreguen su vida al Amor como ofrenda por todos los hombres que el Señor puso bajo su cuidado:

 

10.- Oración del Santo Cura de Ars  por los sacerdotes

Omnipotente y eterno Dios, mira el rostro de tu Divino Hijo y por amor a Él, ten piedad de tus sacerdotes.  Recuerda que no son sino débiles y frágiles criaturas, mantén vivo en ellos el fuego de tu amor y guárdalos para que el enemigo no prevalezca contra ellos y en ningún momento se hagan indignos de su santa vocación.

Te ruego por tus sacerdotes fieles y fervorosos, por los que trabajan cerca o en lejanas misiones y por los que te han abandonado.

¡Oh Jesús! te ruego  por tus sacerdotes jóvenes  y ancianos, por los que están  enfermos o agonizantes y por las almas de los que estén en el purgatorio.

¡Oh Jesús! te ruego por el sacerdote que me bautizó, por los sacerdotes que perdonan mis pecados, por aquellos a cuyas misas he asistido y asisto, por los que me instruyeron y aconsejaron, por todos para los que tengo algún motivo de gratitud.

¡Oh Jesús! guárdalos a todos en tu Corazón, concédeles abundantes bendiciones en el tiempo y en la eternidad Amen.

Sagrado Corazón de Jesús, bendice a tus sacerdotes

Sagrado Corazón de Jesús, santifica a tus sacerdotes

Sagrado Corazón de Jesús, reina por tus sacerdotes.

María, madre de los sacerdotes, ruega por ellos.

Danos Señor vocaciones sacerdotales y religiosas.

 

San Juan María Vianney ( cura de Ars)

 

10.- Oración para la bendición con el Santísimo Sacramento

11.- Canto: