INVITADOS A UNA GRAN AVENTURA

13
Jul

15 de julio
XV domingo de tiempo ordinario
Mc 6, 7-13

Pbro. Francisco V. Romero Velázquez

Leemos en el texto del evangelio lo que bien pudiéramos llamar el primer viaje apostólico, o primera misión en la historia de la vida cristiana; seguramente es la fuente de inspiración para toda la actividad misionera de la Iglesia. Jesús ha elegido y convocado a un grupo de amigos, como lo dice el mismo San Marcos, los que él amó; a quienes poco a poco les irá descubriendo el proyecto de salvación, precisamente a través del anuncio de la buena nueva de la conversión.

Este llamado que Jesús les hace a los Doce, tiene un importante significado, a partir de ese momento, se convertirán en los intermediarios entre Jesús y la gente, para muchas cosas; por ejemplo, cuando les pide que repartan el pan que había multiplicado, etc. Esta será la función del apóstol. Seguramente al principio tuvieron dificultades, ya que no contaban con la experiencia, pues estaban acostumbrados a otro tipo de trabajo; sin embargo, aceptaron la invitación y confiaron en el Maestro.

Es lo que nosotros podemos entender hoy. El anuncio evangélico exige esfuerzo para mejorar la situación social en la que vivimos. Que nos quede bien claro, evangelizar no es solamente predicar o anunciar un mensaje; sino, sobre todo, ayudar al hombre a sentirse plena y totalmente libre de toda injusticia y esclavitud. Es importante darnos cuenta cuáles son los males más graves de nuestra sociedad, las mayores urgencias, y qué estamos haciendo.

Hoy más que nunca la misión universal de la Iglesia es compromiso de todos los bautizados, no importa la condición social, edad, estado civil, lugar ni la situación. Urge aventurarnos en este maravilloso mundo del anuncio de la Buena Nueva, de darlo todo por el Maestro, de no poner ningún pretexto, sólo confiar en su bendita compañía, y en darnos cuenta de  que somos sus intermediarios.