JESÚS, ALIMENTO QUE DA VIDA ETERNA

03
Ago

Domingo XVIII Tiempo ordinario
Pbro. Bernardo González González

 

La historia del pueblo de Israel estuvo cargada de quejas y a la vez de deseos satisfechos por Dios, pidieron agua y les dio agua, pidieron pan y les dio del maná; y aun así siguieron quejándose contra Dios y contra Moisés. Las cosas de este mundo, que siempre son muy abundantes, nunca serán suficientes para saciarnos, nos entretienen pero no nos llenan, son pasajeras igual que nosotros. ¿Qué es lo que realmente podrá saciarnos? Dice Jesús en su evangelio de hoy: no trabajen por el alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para siempre y que el hijo del hombre les da.

Es muy cierto que necesitamos trabajar para tener el pan de cada día; asistir a la escuela para tener una carrera, salir a divertirnos para sentirnos alegres, convivir en familia para estar más unidos. Claro que estas necesidades son alimento y la base para una mejor forma de vivir. Sólo que nos hace falta hacer una conexión con Jesús nuestro Señor, es decir, que todas estas actividades humanas estén siempre unidas a él.

A muchos se nos olvida alimentarnos de la oración, al salir a trabajar para que el trabajo que realicemos sea más eficaz, más feliz, en paz, en armonía y sea productivo. O ¿acaso usted sale a trabajar y lo primero que hace es rezar? se nos olvida que al ir a la escuela lo primero que deberíamos es hacer es orar para que nuestras facultades estén alimentadas y así las ciencias intelectuales formen de verdad a ese gran profesionista que quiero ser; la diversión sana es muy hermosa cuando nos alimentamos de Jesús en oración y le decimos que nos permita disfrutar de un rato de baile, de música, de convivencia con los amigos, pero a veces salimos a divertirnos y ni siquiera nos acordamos de orar; la convivencia familiar es muy importante en estos tiempos actuales ya que las distintas actividades no nos permiten estar reunidos, por eso debemos fomentar más la relación familiar y que mejor que cuando se dé esta bella relación, lo primero que hagamos sea ir a la Eucaristía y alimentarnos en familia dando gracias a Dios por lo que recibimos durante la semana, pero sigue existiendo la falta de ganas para asistir y se prefiere salir a otros lugares.

Por eso Jesús nos invita a que no trabajemos por este alimento que se termina, sino por el alimento que perdura, es decir que todo lo que hagamos en esta vida sea trabajar, estudiar, divertirnos o vivir en familia esté conectado y dirigido siempre a Cristo Jesús ya que es él quien ha sido enviado a nosotros para tener vida en abundancia.