La caridad en la época de redes sociales

14
Mar

La caridad se recomienda en el periodo cuaresmal. ¿Qué relación existe entre caridad y penitencia?

La Cuaresma es un tiempo de conversión. Volvamos a la fuente de nuestra fe y transcurramos estos cuarenta días dejándonos tocar por la Palabra de Dios. La caridad –agapé– es el amor que viene de Dios. Nos llama y nos lleva a aprender a amar de nuevo a los demás, con respeto y humildad. La penitencia es la actitud con la que reconocemos que no amamos. Podemos decir, pues, que la caridad es la expresión de nuestra conversión: pasemos del egoísmo al encuentro. Este paso          –de la muerte a la vida– a través del amor de nuestros hermanos y hermanas, está en el centro de la existencia cristiana y obviamente continúa mucho más allá de la Cuaresma. Continúa cada día como un camino de renovación, con la gracia de Dios. Los tres requisitos propuestos para la Cuaresma –oración, ayuno y limosna– culminan en la práctica del perdón, que es la expresión del mayor amor: debemos reconocernos como pecadores ante Dios y pedir perdón a quien hemos herido. Dios es nuestro perdón y nos lleva a vivir el perdón entre nosotros.

 

La limosna es a menudo sólo una manera de “lavar nuestras conciencias” frente a los pobres. ¿Cómo puede la solidaridad convertirse en una forma de vida?

Lo que da sentido a la limosna es la mirada que ofrecemos, antes que la ayuda material que podemos dar a los necesitados. Es el corazón que se ofrece a sí mismo; el apoyo material es la expresión de una humanidad que se entrega con alegría.

Hoy en día el uso de las redes sociales reduce las posibilidades reales de encuentro y de compartir. ¿Se puede vivir también la caridad a través de estos instrumentos?

Lo que es válido para cualquier instrumento también lo es para la tecnología contemporánea: puede ser un instrumento para la vida o un instrumento para la muerte. Depende de cómo lo usemos y de lo bien que lo dominemos. Es justo decir que el uso de las redes sociales puede ser negativo: incluso puede llevarnos a emitir y transmitir mentiras que son fuentes de injusticia, e incluso de violencia. Pero también debemos decir que el uso de estos medios puede apoyar el conocimiento mutuo y la solidaridad.