LA RECOMPENSA DE LA FE

06
Jul

01 de julio
XIII domingo del tiempo ordinario
Mc 5, 21-43

Pbro. Francisco V. Romero Velázquez

El texto del evangelio que hemos escuchado nos presenta a Jesús que llega a Cafarnaúm, donde ya lo está esperando una gran muchedumbre. Sobre todo con una gran necesidad, pero con mucha fe, lo aguarda un jefe de la sinagoga, Jairo que tiene una hija enferma, a punto de morir. Y una mujer con una larga enfermedad, en la que había gastado toda su fortuna, sin resultado alguno. Ambos casos sienten una especial urgencia, una gran necesidad.

El tema que encontramos en este pasaje, es el de la fe; dos personas han puesto en él su confianza, curiosamente no pertenecientes al grupo de sus amigos. Lo importante que hay que resaltar aquí, es cómo Jesús los va a ir acompañando en su proceso de fe, con la intención de que crean y aumente en ellos esta virtud. Es muy importante mencionar este proceso, sobre todo en este oficial y en esta mujer anónima que sale de entre los que van siguiendo a Jesús.

A lo largo de nuestra vida, nos damos cuenta cómo la fe se va poco apoco desarrollando en nosotros; de muchas maneras. Aquí lo importante es de qué forma vamos cultivando esta virtud en nuestro corazón. Porque este proceso exige en nosotros siempre un encuentro y un diálogo personal con el Señor, no hay de otra, debemos dejarnos acompañar en nuestro caminar diario y aprovechar los medios que se nos ofrecen.

La mujer que llevaba doce años enferma, la niña de doce años que vuelve a la vida, tienen su recompensa, gracias a la apertura que le concedieron a Jesús. Es lo que nosotros necesitamos en nuestra vida ordinaria, abrir nuestro entendimiento y voluntad a la acción de su presencia en nosotros, no flaqueemos en nuestro caminar. Ante tantas tribulaciones y situaciones difíciles en nuestra vida, él siempre nos animará y siempre nos devolverá la vida que necesitamos.