Papa: la injusticia que hace llorar a los pobres y a la tierra no es invencible

08
Mar

A los participantes en la Conferencia sobre «Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible”, Francisco les señaló la necesidad de una «conversión ecológica» del mundo actual. A la vez que destacó que los desafíos son complejos y que los grupos religiosos y las personas tienen un papel clave que desempeñar en esto.

Mañana concluye la Conferencia Internacional sobre «Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible: Escuchar el clamor de la tierra y de los pobres», organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, que se celebra en el Aula nueva del Sínodo desde ayer y a quienes el Santo Padre recibió esta mañana en audiencia.

Desarrollo integral

El Pontífice afirmó que “proponer un diálogo sobre el desarrollo inclusivo y sostenible también requiere reconocer que el desarrollo es un concepto complejo, a menudo instrumentalizado”. Sí porque cuando hablamos de desarrollo, “siempre debemos dejar claro: ¿desarrollo de qué? ¿Desarrollo para quién?”. Y también porque durante demasiado tiempo, “la idea convencional de desarrollo se ha limitado casi por completo al crecimiento económico”, que ha “conducido al sistema económico moderno por un camino peligroso, que ha evaluado el progreso sólo en términos de crecimiento material, para el cual estamos casi obligados a explotar irracionalmente tanto a la naturaleza como a los seres humanos”.

Tras aludir a su predecesor San Pablo VI, quien había dicho que hablar de desarrollo humano significa referirse a todas las personas y no sólo a unas pocas, sino a toda la persona humana y no sólo a la dimensión material, tal como puede leerse en su Encíclica Populorum progressio, Francisco afirmó que “un debate fructífero sobre el desarrollo debería ofrecer modelos viables de integración social y conversión ecológica, porque no podemos desarrollarnos como seres humanos fomentando las crecientes desigualdades y la degradación del medio ambiente”.

Asimismo, aludiendo a la Encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI Francisco dijo que “todos debemos comprometernos a promover y aplicar los objetivos de desarrollo que se basan en nuestros valores religiosos y éticos más profundos. El desarrollo humano no es sólo una cuestión económica o una cuestión de expertos, sino que es ante todo una vocación, una llamada que requiere una respuesta libre y responsable.

Reconocer los errores, pecados, vicios o negligencias

Asimismo recordó que San Juan Pablo II se había referido a la necesidad de «alentar y sostener la conversión ecológica» ya en el año 2001. Por lo que “las religiones tienen un papel clave que desempeñar”.

Los pueblos indígenas

El Papa Francisco no olvidó el tema del principio básico de todas las religiones que es el amor al prójimo y el cuidado de la creación. Por eso destacó un grupo especial de personas religiosas, el de los pueblos indígenas, que aunque sólo representan el 5% de la población mundial, cuidan de casi el 22% de la superficie de la tierra.

“Viviendo en áreas como el Amazonas y el Ártico – dijo – ayudan a proteger alrededor del 80% de la biodiversidad del planeta”. Y según la UNESCO: «Los pueblos indígenas son custodios y especialistas de culturas únicas y de relaciones con el medio ambiente natural. Representan una amplia gama de diversidad lingüística y cultural en el centro de nuestra humanidad común”.