Que este tiempo de Cuaresma no transcurra en vano

26
Feb

El día de hoy se llevó a cabo la presentación del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2019, cuyo título es: “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios” (Rm 8, 19).

El santo Pontífice propone una reflexión articulada en tres puntos: La redención de la creación;  La fuerza destructiva del pecado y La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón para destacar que la Cuaresma es signo sacramental de la conversión a la que están llamados constantemente todos los cristianos, a fin de encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en la vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

 

Ayuno, oración y limosna

Es interesante destacar que ante el verbo “ayunar”, Francisco escriba que significa “aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas”, es decir, pasar “de la tentación de devorarlo todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón”. Mientras “orar” es necesario –escribe – “para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia”. A la vez que “dar limosna” es un imperativo “para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece”.

El papa Francisco afirma que es posible volver a encontrar la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarlo, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.

Amar a nuestros hermanos y al mundo entero

Hacia el final de su mensaje el Pontífice recuerda que la “Cuaresma del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original”.

Abandonar el egoísmo y la mirada fija en nosotros mismos

El Santo Padre recomienda no dejar “transcurrir en vano este tiempo favorable”. E invita a pedir a Dios “que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión”; a la vez que exhorta a abandonar el egoísmo y la mirada fija en nosotros mismos, dirigiéndonos hacia la Pascua de Jesús haciéndonos “prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.