Reflexión del evangelio según San Marcos 10, 17-30

14
Oct

Luis Alberto López Benhumea

Queridos hermanos, el evangelio de este domingo presenta la figura de un hombre, al parecer de buena posición económica, se acerca a Jesús para preguntar: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?”, la respuesta de Señor es clara, en un primer instante es semejante a tantas respuestas dadas por los escribas y maestros de la ley del pueblo de Israel: obedecer la Ley de Dios dada a Moisés.

Jesús, sabe que este hombre ha cumplido la Ley desde su infancia, todo israelita era educado según las normas de Dios desde muy pequeño, pero faltaba algo: una verdadera entrega a Dios y la plena confianza en su providencia.

Muchos, desde muy niños, hemos sido catequizados y educados en la ley cristiana, pero nos puede pasar lo mismo que este hombre, conformarnos con cumplir preceptos, pero nuestro corazón, mente y voluntad están lejos de lo que verdaderamente Dios quiere que hagamos.

“Una cosa te falta” —responde Jesús– “anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo–, y luego sígueme”. El Maestro comienza a exigir al discípulo una renuncia para alcanzar la perfección evangélica, renuncia que implica todo aquello que encadena nuestro corazón a este mundo, renuncia necesaria para ser más libres y seguirle sin ataduras. En distintos momentos hemos escuchado el llamado del Señor que nos invita a una renuncia, pero son pocos los que quizás han dado este paso decisivo. “Deja” dijo Dios a Abraham, a los profetas y apóstoles, hoy también nos dice a nosotros: “deja”, deja la vida de orgullo, rencor, odio, envidia, renuncia a ser siempre el primero, esperando a que todos te sirvan y querer estar siempre al mando, etcétera.

Este domingo el Señor nos invita a realizar una renuncia de todo aquello que nos oprime y oprime a los demás. Si verdaderamente queremos seguirle no permitamos que los bienes materiales nos encadenen, mucho menos nuestras pasiones y deseos egoístas, por tanto, para poder liberar a los demás es necesario ser libres primero.