Santa Marta: “Los cristianos cometen errores y caen, pero se corrigen y se levantan de nuevo”

19
Oct

Los cristianos “a veces cometen errores, pero se corrigen a sí mismos; A veces caen, pero se levantan de nuevo. También pecan a veces, pero se arrepienten; siempre se giran “hacia el exterior”, destacó el Papa Francisco durante la misa de la mañana, el 19 de octubre de 2018, en la Casa Santa Marta en el Vaticano.

Hay una levadura “mala” que “arruina”, señaló el Santo Padre, en su homilía, informada por ‘Vatican News’. “La hipocresía” de las personas que están “encerradas en sí mismas, que piensan en las apariencias, que pretenden dar limosna y luego” tocan la trompeta “para darla a conocer”. Su preocupación es proteger su “egoísmo”, su “seguridad”: “cuando algo les pone en dificultades”, “miran a otra parte”, según sus “leyes internas”.

“Esta levadura es peligrosa… Jesús no tolera la hipocresía, continuó el Pontífice. “Por fuera, eres hermoso como los sepulcros, pero dentro hay putrefacción o destrucción, hay impurezas… es una levadura que nos hace crecer sin futuro, porque en el egoísmo, en la introspección, no hay futuro, no hay futuro “. Jesús dice: “Cuidado”.

La buena levadura se dirige hacia “el exterior”, explicó el Pontífice. Los cristianos “cometen errores a veces, pero se corrigen a sí mismos. A veces caen, pero se levantan de nuevo”. También pecan a veces, pero se arrepienten, pero siempre están hacia el exterior, hacia esa herencia, porque ha sido prometido. Y estas personas siempre están alegres porque se les ha prometido una gran felicidad: que serán la gloria, la alabanza de Dios.

El Papa Francisco animó a todos a estar “siempre en camino, con la levadura del Espíritu Santo que nunca hace que uno crezca hacia el interior… como los hipócritas”. El Espíritu Santo “empuja a uno hacia el exterior”, “hacia el horizonte”. Y, a pesar de las “dificultades, los sufrimientos, los problemas, las caídas, los cristianos esperan “encontrar” la “herencia” prometida.

Para resumir a modo de conclusión: uno debe elegir entre ser “guiado por su egoísmo”, crecer “hacia el interior”, estar preocupado “solo para parecer equilibrado, bueno: que no se vean los malos hábitos” o “cristianos”.

“La levadura de los cristianos es el Espíritu Santo, que nos empuja hacia afuera, nos hace crecer, con todas las dificultades del camino, con todos los pecados también, pero siempre con esperanza… Las personas que tienen el Espíritu Santo como levadura son alegres, incluso en problemas y en dificultades. Los hipócritas se han olvidado de lo que es alegrarse”.