TRIPLE CELEBRACIÓN DE VIDA, DEL PADRE DANIEL HERNÁNDEZ BRAGADO

24
Jul

El pasado 23 de julio, la comunidad parroquial de San José, Almoloya de Juárez, se llenó de alegría al acompañar al Pbro. Daniel Hernández Bragado en la celebración de una triple conmemoración de los eventos que han marcado su vida dedicada al Señor. Reunidos en torno al altar, dieron gracias a Dios por la vida de quien, en otro momento, fuera el pastor responsable de esta comunidad parroquial.

 

Mons. Maximino Martínez Miranda, Obispo Auxiliar de la Diócesis de Toluca, presidió esta celebración, acompañado por un grupo de hermanos sacerdotes, fieles de la comunidad y familiares del Padre Daniel, además de contar con la presencia del Señor Obispo Emérito, Mons. Felipe Arizmendi, quien predicó en la homilía.

En su mensaje, Mons. Arizmendi mencionó estos tres eventos que celebraba el padre Daniel Hernández: primero, la conmemoración del 90 aniversario de su bautismo, en el año de 1928 en medio de la persecución religiosa; el 93 aniversario de su natalicio, el 29 de junio; y por último, en esta misma fecha, 29 de junio, el 60 aniversario de su ordenación sacerdotal.

 

Indicó que el motivo de la celebración era alabar, bendecir y glorificar al Señor por los dones que le ha regalado al padre Hernández, y reconocer en él los beneficios de Dios. Resaltó los 43 años dedicados a la parroquia de San José, Almoloya de Juárez, y que era bueno que los fieles se reunieran a agradecer a Dios por el servicio que brindó en su entrega sacerdotal.

 

Mons. Arizmendi, dirigiéndose de manera especial al Padre Daniel, resaltó que tenía muchos motivos para agradecer recordando su vida en su pueblo natal, Villa Cuauhtémoc, su paso por el Seminario de México, su ordenación sacerdotal, en todo ello son gracias las que se expresan, reconociendo también las dificultades. “Cómo no dar gracias a Dios, cuando uno revisa su pasado, sólo Dios, quien es uno para nacer, ser hijo de Dios, ser ordenado sacerdote, servir en la comunidad eclesial, todo es gracia, todo es don, todo es regalo y bendición del Señor y hay que reconocerlo, por eso nos unimos a su acción de gracias”.

 

Al final la celebración eucarística, el Padre Daniel dio gracias a Dios por esta vida tan llena de bendiciones, y a los asistentes por acompañarlo, sobre todo a la comunidad que sirvió como párroco durante tantos años: “Dios es amor, y por amor, Cristo se hizo presente para darle gracias que todos un día iremos al Amor de los amores”.

 

Posteriormente todos los asistentes, como familia, se reunieron a compartir la mesa en su honor.