XI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO LA SEMILLA CRECE POR SÍ SOLA

15
Jun

LA SEMILLA CRECE POR SÍ SOLA

Pbro. Bernardo González González

 

Un joven soñó que en su pueblo había una nueva tienda y tenía un rótulo que decía: “Regalos de Dios”.  Entró para ver qué vendían, en eso un ángel que estaba en el mostrador le dijo: ¿qué deseas? Dice el joven: quiero saber qué venden; le dijo el ángel: todo lo que quieras recibir de Dios y además, gratis. El joven vio en los anaqueles muchísimos frascos llenos de amor, paz, lucha, sacrificio, solidaridad, bondad, ayuda, perdón, salud, compañía, buen trato, armonía, paciencia, prudencia, cariño, respeto, fe, esperanza, etc. En eso el joven muy emocionado le dijo al ángel: ¿me puedes dar de todos los frascos?, el ángel dijo: claro con mucho gusto. El ángel le dio de todos y extrañado el joven le dice al ángel: ¿Oye porque me diste muy poco de cada uno? Y el ángel contestó: mira hijo, Dios nunca da los frutos maduros. Dios da sólo las semillas y ustedes son los que las tienen que sembrar, cultivar y hacerlas crecer.

En el Evangelio que hemos escuchado, Jesús nos dice que el Reino de Dios se parece a un hombre que hecha la semilla en la tierra y mientras duerme pasan los días y las noches y sin saber cómo, la semilla crece y da fruto. Jesús es la semilla que Dios nos manda para que sea sembrada en nuestra vida, pero somos muchos los que no queremos aceptarlo porque Jesús nos exige esfuerzo, trabajo, cultivar y hacer crecer su presencia en nosotros y es ahí donde no queremos ser tierra disponible. Por eso es muy importante reflexionar lo que el evangelio hoy nos pide: que seamos esa tierra fértil para que Jesús venga a quedarse en nosotros como semilla que manda Dios. A veces queremos que él nos resuelva todo lo que acontece en nuestra vida sin recordar que hace falta sembrar todo lo que el joven soñó y que el ángel le regaló. Queremos paz, salud, amor, felicidad, paciencia, perdón, etc. y no lo hemos pedido a Dios, o ¿acaso lo ha pedido, sembrado, cultivado y hecho crecer?

Hoy día necesitamos acercarnos a la tienda de Dios a solicitar todo lo que necesitamos para nuestra vida y empezarlo a sembrar y cultivar para que crezca. Sólo así lograremos que el reino de Dios, es decir, la felicidad de Dios reine en nosotros. Si queremos que nuestro mundo marche bien, entonces empecemos a sembrar día a día todo lo que le queramos pedir a Dios. Son muchísimas las cosas buenas que necesitamos, por eso no dejemos de sembrarlas en nosotros y claro que también hay muchos hermanos que ya han entendido cómo debe ser el Reino de Dios, a estos hermanos les invito a que sigan así porque van en buen camino y estoy seguro que Dios ya les tiene su paga amorosa por el jornal que han estado trabajando día a día. No dejemos de hacer el bien entre nosotros. Sembremos lo que realmente necesitamos y dejemos que nuestra fe nos mueva a esperar esos ansiados frutos. ¿Qué semilla necesita su familia, sus hijos, su trabajo, sus vecinos? ¿Qué semilla necesita usted?