Yo decido ser Feliz

10
Ago

La infelicidad nace de repetir una y otra vez conductas erróneas y hábitos incorrectos, transmitidos culturalmente a varias generaciones, los cuales se reflejan con la familia, la pareja, amistades, compañeros de trabajo o de escuela y el entorno del cual se forma parte.

La felicidad no se trata de cumplir con los estereotipos sociales establecidos como ser millonario, casarse, tener hijos, tener la casa soñada, las vacaciones de lujo o el trabajo ideal; consiste en hacer acciones día a día, que permiten sentirse bien consigo mismo: regar flores, saludar al vecino,
apoyar a un desconocido, brindar un abrazo, ceder el paso, sonreír, dar un beso, ayudar a quien lo necesita, son acciones que no implican cuestiones materiales, tiene que ver con el ser humano que estamos dispuestos a ser, lo que deseo para mí y para los demás.

Todas las personas buscan la felicidad de manera diferente dependiendo de sus experiencias de vida y anhelos; la felicidad no se puede compartir ni regalar, es un tema de responsabilidad individual; en este mismo sentido, la venganza, envidia, gratitud, orgullo o la admiración, son emociones que sentimos respecto a otros individuos y dependerá de la capacidad de respuesta de cada individuo para sentirse bien consigo mismo pese a verse rodeado de estas emociones.

Las personas infelices generalmente se quedan atrapadas en situaciones dolorosas de su pasado y cargan con las experiencias negativas todo el tiempo, culpando a los demás de su sentir o de su falta de éxito. No hay una edad para alcanzar la felicidad y no tiene que ver con tener una relación de pareja,  como falsa y culturalmente se ha hecho creer; la felicidad se alcanza día a día, con el bienestar personal, con vivir de manera segura donde y con quien se encuentre.

Ser feliz no es una tarea fácil, sin embargo tampoco es imposible, se trata de querer vivir mejor, sentirse valorado y querido; disfrutar las cosas más sencillas de la vida y ver la grandeza de todo lo que nos rodea, es aprender a ver más allá de las cosas materiales y sobre todo tomar la decisión de
ser feliz, cuando se comprenda que esto no depende de alguien más, sino de uno mismo, ese será el paso más importante para una vida digna y plena.

Fuente: Revista Génesis